Hay una electricidad incipiente en el aire que aún no termina de formarse como un silbido entre los labios expertos, empieza a manifestarse Vibran sonidos y viento en vez de palabras Que todo se entiende sin palabras, dicen Mientras resuenan sus agudos cantos en plena oscuridad No sé bien qué se siente Es una intuición, un faro en plena alta mar que todavía no tiene contorno, no tiene límites y que me enciende, me incita pero también me paraliza y me mece sin piedad en su tempestuosa sabiduría Siempre oculta, siempre lista, siempre mía y tan salvaje Que mi yo despierto no concibe entender porqué es cuando me dejo romper que todo comienza a armarse
Pródiga de mi misma vuelvo: a mi tierra y a mis aguas tranquilas que tan alborotadas y ajenas las sentía antes de partir Cayó mi armadura El beso en forma de lengua de fuego derribó bloque a bloque mi torre mis antiguas creencias, mis antiguos hábitos mi antiguo yo
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